Las emociones son la forma natural en que los humanos reaccionamos ante lo que sucede a nuestro alrededor. Son reacciones psicofisiológicas irracionales y comunes que se producen de forma automática. Algunos son muy fuertes y pueden afectar seriamente el estado de ánimo de una persona, mientras que otros apenas se notan. Son esenciales para la supervivencia y la adaptación al entorno en el que vivimos.
Los niños lloran, ríen, se enojan, se frustran. Se sienten tristes, emocionados, enojados, asustados o satisfechos. Al igual que los adultos, sus emociones pueden afectar su comportamiento, cómo se relacionan con los demás o cómo perciben los acontecimientos. Las emociones en ocasiones pueden frenarlos, abrumarlos o hacerlos sentir mal porque no cuentan con las estrategias necesarias para manejarlas adecuadamente.
Tips para ayudar a un niño a gestionar sus emociones: escuchar, validar o no sobreproteger
Un niño necesita sentir que sus adultos de referencia conectan con lo que siente, no juzgan sus estados anímicos y le ofrecen la libertad para expresar todo aquello que necesita. Crear un hogar donde todas las emociones tengan cabida será esencial para que el niño sienta seguridad, protección y confianza, que es aceptado y querido, que puede compartir con las personas que quiere aquello que le inquieta o ilusiona. Que un niño aprenda a gestionar adecuadamente sus emociones es fundamental para su bienestar personal, emocional y social. Aprender a identificar, expresar y regular las emociones de forma efectiva le ayudará a tener una buena autoestima, a afrontar situaciones complejas de forma más adaptativa y serena y a tener relaciones positivas y nutritivas.

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